NUEVAS ACCIONES PARA LICENCIAS DE CONSTRUCCIÓN

Más de 22.000 licencias de construcción que anualmente expiden los curadores urbanos en el país, deberán tramitarse en papel de seguridad para evitar ser duplicadas o falsificadas.

Así lo advierte la resolución 3895 de la Superintendencia de Notariado y Registro, con la cual se quiere proteger al comprador y, de paso, se da más transparencia al otorgamiento de las licencias y al reconocimiento de las edificaciones.

Sobre el tema, el ministro de Vivienda, Camilo Sánchez, señaló que apoya las acciones del Supernotariado dirigidas a combatir la falsificación. Vale recordar que el año pasado, 72 curadurías fueron las encargadas de diligenciarlas en el territorio nacional.

Con esta medida, el papel para tramitar este requisito deberá implementarse en todas las curadurías del país, previos cumplimientos técnicos, bajo las normas de seguridad con certificación ISO 14298, o aquella que la modifique o sustituya.

De otro lado, el jefe de la cartera de Vivienda destacó la reglamentación de la Ley de Vivienda Segura que permitió reforzar los mecanismos de control y vigilancia frente a la revisión de licencias de construcción expedidas por los curadores urbanos.

También le puede interesar: Hasta 3 años de vigencia podrán tener las licencias de construcción

Fuente: Portafolio

EL AUTOR

Lina Giraldo

Lina Giraldo

Crecí en un entorno donde el poder de las palabras me atrapó desde pequeña. Siempre creeré que los sueños se hicieron para cumplirse. Comunicadora Social- Periodista de la Universidad Externado de Colombia.

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Revista En Obra | Nuevas acciones para licencias de construcción
Más de 22.000 licencias de construcción que expiden los curadores urbanos en el país, deberán tramitarse en papel de seguridad.
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CONSTRUCCIONES EN GUADUA BAMBU

Estimado cliente de GUADUA Y BAMBU COLOMBIA.

Dios no soporta dos cosas: que engañes al que te vende, y que engañes al que te compra. (Pro 20:23)

Construir con guadua es una de las mejores opciones porque:

La construcción con guadua pueden ser, o no, más económica a una obra civil tradicional y todo esto de pendiendo del deseo del cliente. Pero quienes se guían por la idea de una casa de encanto a muy bajo costo fueron engañados por el lenguaje popular de quienes no saben ni conocen el trabajo y el proceso que realmente debe tener una guadua para que sea apta para construir.

Lo que sí podemos decir es que en Latino américa hay construcciones con más de 300 años y en Colombia, en especial en el Eje Cafetero, hay construcciones con más de 150 años de antigüedad realizadas inicialmente con guadua y con algunas transformaciones que, familias prominentes, arrieras y creativas, han llevado a que hoy sea El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCC) declarado por la UNESCO. Teniendo estas estructuras como una carta abierta en estructuras podemos decir que una casa en guadua, bien diseñada, bien procesado el material y con una mano de obra calificada, podemos decir que la garantía de estas casas deben ser para toda la vida.

Cuando usted decide construir con guadua no solo compra una artesanía sino que también contribuye a mejorar el medio ambiente puesto que la guadua es una planta de rápido crecimiento (13 a 15 cm diarios); es la planta de mayor captación de C02 (entre 50 a 55 th * ha); limpia los ríos y regula las aguas cuando hay inundaciones; previene la sequía en la flora y fauna cuando tenemos verano; tiene una madures a sus 3 y máximo 5 años. Y cuando la usamos bien estructuralmente carga hasta 3 tn en compresión siendo superior al hacer 31 kilogramos por lo cual es reconocida por los ingenieros alemanes como como Acero Vegetal.

Es una construcción liviana y más rápida a una construcción tradicional.

Trabajamos con el arte del muro tendinoso que son muy fuerte, pero también combinamos algunos otros materiales ya que de esta forma enriquecemos el diseño y el arte de la construcción. Una casa solo en guadua no es muy conveniente a menos que así se requiera, pero si se trabaja un 50 u 80% con solo guadua. Si el cliente desea combinar otros materiales debe tener en cuenta que todo esto puede generar otros costos ya que la combinación exige adaptación y estudio de algunos otros materiales.

Cualquier construcción que se requiera exige hacer un diseño y ejecutar unos planos puesto que el diseño permite reconocer lo que se quiere y el plano es el la guía estructural y de diseño, además es un requisito para solicitar la licencia de construcción. Solo las constructoras ofrecen modelos de vivienda cuando se tienen proyectos de 100 o 500 viviendas, pero en este caso se trabaja bajo una necesidad del cliente; por ende solo mostramos a usted nuestro PORTAFOLIO #CONSTRUCCIONES #GUADUA COLOMBIA donde usted reconoce nuestra capacidad de trabajo y algunas imágenes de él; eso si, si decide contratarnos entonces realizaremos diseños y ejecutamos planos de acuerdo a la negociación.

NOTA: Algunas personas preguntan por el #PREFABRICADO EN GUADUA y, la verdad, este no existe. Lo que si se realizan son unos pequeños pórticos pre-ensamblados en el taller si el campo de trabajo es difícil. Luego se envían a obra y se ensamblan basados en un plano y manual ahorrando 50% de trabajo en campo; pero no hay módulos #prefabricados que se vendan en palets y manuales.

Cordialmente

GUSTAVO TENECHE
Empresario, Constructor y Diseñador en guadua.
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  • En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra.

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Guaduas se ganó su lugar en la historia

Guaduas se ganó su lugar en la historia

El novelista Santiago Gamboa visitó la ciudad de su infancia y esto escribió sobre ella.

Por: SANTIAGO GAMBOA | 12:14 p.m. | 7 de octubre de 2015 En Guaduas se pueden apreciar excelentes muestras de la arquitectura colonial colombiana, como la Casa Museo de Artes y Tradiciones Patio del Moro.
Foto: Filiberto Pinzón / EL TIEMPO

En Guaduas se pueden apreciar excelentes muestras de la arquitectura colonial colombiana, como la Casa Museo de Artes y Tradiciones Patio del Moro.
Volver a Guaduas es como hacer un largo viaje hacia mi infancia y adolescencia, un regreso sentimental a la década de los setenta, cuando iba con mis padres a una finca familiar prácticamente todos los fines de semana, lo que quiere decir que también crecí y me formé entre esas ceibas, cafetales y árboles de guama. Allá aprendí a nadar y a pescar. También, a montar a caballo, cazar cangrejos y reconocer culebras, sobre todo la temible talla x. Pero hacía ya más de veinte años que no iba, y por eso estaba ansioso.

La vía de salida de Bogotá ya no es la misma, pues ahora se va por La Vega, pero a partir de Villeta sí pude reconocer cada curva, las solitarias tiendas a la orilla de la carretera y los lavaderos de tractomulas, con su artesanal sistema de duchas para camiones, hechas con guadua y frascos plásticos recortados. El olor de la tierra templada es todavía el mismo. En los paraderos se venden almuerzos, gaseosas y cerveza; también panela, mandarinas, piñas y achiras.

El alto del Trigo me impresionó. Recordaba un caserío con algunos comederos y tiendas, pero hoy es una enorme estación de descanso para choferes fatigados que incluye hoteles y un parqueadero donde caben un centenar de camiones. Por ahí pasan en los dos sentidos. Los que vienen de Medellín y Barranquilla, cargados de mercancía para Bogotá, y los carrotanques del petróleo que suben del Llano a la estación de bombeo de Guaduas, donde está el oleoducto.

Desde ese alto, hacia el occidente, se ve caer la cordillera en suaves pliegues verdes y formar, abajo, un plano. Ahí está la mancha blanca de Guaduas. Antes de llegar me detengo en el kilómetro 112. Ahí está la portada de nuestra vieja finca, Bogalusa, que aún es de mi familia pero que, como la casa Usher, se cae a pedazos. Los paramilitares de la región exigieron pagos que no quisimos hacer, así que la perdimos por más de dos décadas. Mejor eso que ser cómplice a la fuerza.

Me llené de ánimos para entrar. Allí estaba Orlando, el cuidandero, que sacó su llavero y abrió la casa. Muros derruidos y sucios. Techos abiertos, humedad. “¿Por qué está esto tan solo?”, pregunté, como en Pedro Páramo; él se alzó de hombros e imaginé que decía: “Son los tiempos, señor”. Aún quedaban algunos estantes con viejas revistas Vanidades, algo de loza e instrumentos de veterinaria. Creí escuchar mis propios gritos de niño, correteando por ahí con mi hermano y mis primas. Luego caminé por la derruida terraza en la que, a los quince años, leí El reino de este mundo, de Carpentier.

Llegó una punzada de tristeza así que seguí hacia el pueblo, tres kilómetros más abajo, un paseo que, en vacaciones, hacíamos a pie, por el viejo Camino Real que va de Honda hasta Bogotá y por el que subieron a la capital virreyes, funcionarios y mercaderes españoles durante varios siglos.

Qué emoción volver a la plaza y ver que la bizcochería El Néctar y la hostería Colonial aún existen en sus casonas antiguas, de muros blancos encalados y tejas de barro. A pesar del bullicio de las motos y que algunos carros la usan de parqueadero, esa plaza sigue siendo la misma que pintó el acuarelista inglés Edward W. Mark en 1853 y que hoy podemos ver en los billetes de diez mil pesos. Décadas antes, el día de año nuevo, se ponía un andamio de guadua en el centro de la plaza con fuegos pirotécnicos. Le decían el “castillo” y se encendía a medianoche, provocando un efecto que, a principios de los años setenta, parecía realmente sobrenatural. A esa hora se abrían también las puertas de la iglesia, que tiene la dignidad de ser catedral, para la misa de gallo.

La plaza que pintó el inglés Edward W. Mark en 1853 y que se ve en los billetes de 10.000. Archivo / EL TIEMPO
Yo lo veía todo desde nuestra mesa en la Hostería Colonial, con mis padres y abuelos, siempre con una pizca de nervios por el excesivo jolgorio, los gritos y el olor a pólvora. Ya había habido peleas entre campesinos borrachos, a machete limpio, en las tiendas y cafetines del sector norte de la plaza. Al frente, en la esquina occidental, sobrevive la antigua casa de los Virreyes, intacta. Ahí funciona la biblioteca de la Fundación Antonio Romero Guzmán, y Claudia, la bibliotecaria, me muestra los libros y los viejos sillones de lectura, a la sombra de ese bonito patio colonial. En esa casa nació, en 1800, don Joaquín Acosta, nombrado subteniente del batallón de Cazadores de Nueva Granada por el propio Simón Bolívar a los 19 años y, sobre todo, padre de Soledad Acosta de Samper, la escritora más interesante del siglo XIX, esposa de José María Samper, a quien conoció aquí, en Guaduas, durante unas fiestas.

La historia de Colombia pasó a raudales por el pueblo. Desde los indios panches, furibundos guerreros, hasta las emperifolladas carrozas virreinales que subían a Santa Fe de Bogotá desde el puerto del río Magdalena. La villa de Guaduas, con su amable temperatura, era el sitio ideal para hacer un alto en el camino antes de treparse a las cumbres de la cordillera. Por su clima fértil fue que luego, en la expedición botánica, se experimentó con éxito el cultivo del níspero, originario de China y Japón.

Subiendo por el lado de El Néctar está el convento de la Soledad, donde hoy funciona la alcaldía. Lo encuentro cerrado, pero el azar me reúne con Fernando Arturo Rojas, guía especializado, quien me cuenta la historia del claustro de suelos empedrados y patio colonial. La fundación definitiva de Guaduas se debió a este convento, en 1610, y por eso es la edificación más antigua. Todo creció en torno a ella. Un poco más arriba, siempre por el Camino Real de mi infancia, bordeando la quebrada en la que corrí y salté de piedra en piedra, está el monumento al líder comunero José Antonio Galán, rebelde contra el poder de España y condenado en 1781. Su sentencia está en una placa, en la plaza: “Condenamos a José Antonio Galán a que sea sacado de la cárcel, arrastrado y llevado al lugar del suplicio, puesto en la horca hasta cuando naturalmente muera; que, bajado, se le corte la cabeza, se divida su cuerpo en cuatro partes y pasado por las llamas (…); su cabeza será conducida a Guaduas, teatro de sus escandalosos insultos; la mano derecha puesta en la plaza del Socorro, la izquierda en la villa de San Gil; el pie derecho en Charalá, lugar de su nacimiento, y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes; declarada por infame su descendencia; asolada su casa y sembrada de sal, para que de esa manera se dé olvido a su infame nombre”.

Pero la más ilustre personalidad nacida en Guaduas, cuya estatua preside la plaza a merced de las palomas, es la joven patriota independentista Policarpa Salavarrieta. Su casa, a dos cuadras de ahí, es hoy un museo en restauración, aunque algunos objetos pueden verse expuestos en el colegio público. La heroica Pola, espía de los ejércitos libertadores, fue condenada a muerte por fusilamiento a los 21 años, en 1817. Esto pasó en la parte final del último virreinato, el de don Juan Sámano, que tenía fama de andar siempre muy nervioso. Tanto que la historia también le anotó los fusilamientos del sabio Caldas y Jorge Tadeo Lozano.

Policarpa, antes de morir, dijo unas palabras que podrían haber sido repetidas en muchos momentos de nuestra Historia: “Miserable pueblo, yo os compadezco; ¡algún día tendréis más dignidad!” Pasando su casa está el mercado, en dirección a la carretera, y el pueblo, a pesar de que conserva su arquitectura colonial, se llena de comercios banales y ruidosos. Veo venir un viejo jeep Gaz 69 de pasajeros, con la parrilla del techo repleta de bultos, y luego un Carpati, algo más moderno. ¡Esto sí que es viajar al pasado! Vuelvo a la plaza y veo el atardecer detrás de las palmeras, desde la hostería Colonial.

Mañana iré a comer viudo de bagre o de capaz al Magdalena, al lado del puente, en el hervidero de Puerto Bogotá. Es el confín del municipio. Y tal vez pueda decir, imitando esa novela de Daphne du Maurier, Rebecca: “Anoche soñé que volvía a Guaduas”.

SANTIAGO GAMBOA*
Escritor. Ha publicado 11 novelas, dos libros de viajes y miles de páginas de periodismo. Su más reciente novela es ‘Una casa en Bogotá’.
*Este es un proyecto de Fontur, el Hay Festival y EL TIEMPO

http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/recorrido-por-guaduas-colombia/16395781

Cordialmente

GUSTAVO TENECHE
Empresario, Constructor y Diseñador en guadua.
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  • En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra.

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Artículo Revista VivaGuadua 2015; Fundación Escuela para la Vida

Hola Carito como vas, te anexo nuevamente mi escrito y espero que sea del agrado de todos los lectores y el de ustedes.

Te anexo igualmente unas cuantas imagenes que espero te sirvan tal como me indicaste.

* Quedo atento a cualquier comentario adicional.

LEYENDA DEL ORO VERDE

Muchos de nosotros hemos oído hablar de la leyenda del DORADO que al estilo de la gran fantasía latinoamericana sustrajo la conciencia de conquistadores españoles a inicios del siglo XVI y, desquiciados por el mineral brillante y precioso que vuelto polvo envolvía el cuerpo de las doncellas muiscas para llevar ofrendas a la diosa Chía cada luna llena en medio de danzas y sonidos acústicos. Fue una gran historia y una gran leyenda nacional.

Pero hoy, cinco siglos después, Colombia vuelve a ser leyenda, pero esta vez no dorada, sino verde. Es decir, nuestra hermosa y bella tierra muestra su gran bendición y cautiverio a todo el mundo diciendo que no solo es mineral sino también una gran fauna silvestre.

La guadua, es hoy la Cenicienta que muchos constructores usan como el desvaradero en sus proyectos, pero ella grita e intenta respirar con dignidad entre quienes buscamos su zapato para llevarla a la fiesta donde deja de ser la gramínea opcional para volverse la reina de la fiesta en una estructura.

Y esta vez son ellos, los mismos extranjeros y algunos pocos colombianos, los que reconocen la dignidad que ondea entre bosques como una modelo entre montañas y ríos donde se lava el cuerpo para devolver a la tierra el agua pura y descontaminada. Además, es ella crece rápidamente entre 8 a 15 cm diarios todo de pendiendo del lugar donde se haya adaptado, pero siempre favoreciendo el medio ambiente ofreciéndonos un mundo más puro y más limpio en estos momentos de tanta contaminación.

Los invitamos a construir y a usar la guadua en sus estructuras. Darle a ella, a la Cenicienta del bosque, la oportunidad de bailar a su lado, permitiendo que nos convierta en príncipes constructores que, además, al ponerle el zapato adecuado, ella junto a otros materiales bien combinados generan una orquesta visual que alegra la vida de todos los que se abrazan con su frescura y su belleza.

La guadua no es una simple opción de construcción, sino que es una de las mejores para quienes buscan una casa de sueños artesanal, digna, elegante, duradera y especialmente sismo indiferente.

Recuerde, las construcciones en guadua son para toda la vida solo si procesamos la guadua adecuadamente, diseñamos correctamente y trabajamos con una mano de obra calificada.

Nuestra empresa GUADUA Y BAMBU COLOMBIA está a sus órdenes y siempre a su servicio ofreciéndole cada día más experiencia.

Gustavo Teneche

Empresario, diseñador y constructor.

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Cordialmente

GUSTAVO TENECHE
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El 1 de octubre de 2015, 16:33, carolina.montoya <carolina.montoya> escribió:

Hola Gustavo, te adjunto el artículo que nos habías enviado para la publicación en la 3ra. edición de la Revista VivaGuadua 2015.

Te mando de todas formas las especificaciones de cómo necesitamos las fotografías a prueba de virus 🙂 y las del artículo

– artículo de 550 palabras máximo
– Tipo de letra: Arial 12
– renglón sencillo
– 5 fotografías en alta resolución a 300 dpi, tamaño mínimo: 20cm x 10cm
ó 2300 pixeles de ancho x 1300 pixeles de alto.
– perfil personal de 100 palabras máximo
– 1 fotografía de medio cuerpo en alta resolución y enfocada
– logo de la Institución o empresa (si es necesario) en formato PNG en alta resolución a 300 dpi, tamaño mínimo 5cm de ancho x 3cm de alto.

Si se anima a comprar una pauta podría Visibilizar su empresa a nivel mundial porque sacamos 1.000 ejemplares que distribuimos en Colombia y Alemania. Le ofrecemos un Certificado de Donación por el valor de la pauta, si es solicitado. Podrá llegar a un público específico de aproximadamente 1.500 lectores y estará ejerciendo su Responsabilidad Social Empresarial con nosotros.

Los precios de las pautas son:
1 página tamaño carta $ 900,000.00
1/2 hoja tamaño Carta $ 500,000.00
1/4 de hoja tamaño Carta $ 250,000.00
2 páginas seguidas $ 1,500,000.00

Quedo súper atenta a sus comentarios y le deseo un feliz viaje.

Carolina Montoya Ossa
Fundación Escuela para la Vida – entidad sin ánimo de lucro.
Calle 1 Oeste # 4-93 B/ San Antonio.
Tel: (2) 8930539
cel. 3147702393, 3127885638
http://www.escuelaparalavida.org

Solicitud cotizacion

Asunto: Re: Solicitud cotizacion

Para: "fundacionbuenasemill ." <fundacionbuenasemilla>

Como vas, ok, hay que ver varias cosas pero en si el costo aproximadamente es de 40 m2 = ($650.000 pesos m2) = $26’000.000 en total más costos de licencia; debe entregarnos además punto de agua y energía a no más de 5 metros.

Trabajamos con estilo, diseño, creatividad, buen material y con acabados básicos sencillos pero con una garantía para toda la vida de nuestro trabajo.

Tiempo de ejecución: 60 a 90 días máximo terminado total = llaves en mano.

Le anexo nuestro portafolio de construcciones y le anexo la info de mi pagina web: https://guaduabambucolombia.wordpress.com/construccionesenguadua/

Le anexo además imágenes de la obra que estamos ejecutando en Somondoco Boyaca en estos momentos.

Cordialmente

GUSTAVO TENECHE
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El 5 de octubre de 2015, 12:58, fundacionbuenasemill . <fundacionbuenasemilla> escribió:

Estimado Don Gustavo.

Queria solicitarle la cotizacion de una aula de 10 x 4 mts en guadua para los niños de nuestra fundacion aqui en bogota especificamente ene l barrio Egipto. el aula daria contra la fachada del predio.

Gracias

Elias Mendoza
Director.

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CONSTRUCCIONES EN GUADUA

Construir con guadua es una de las mejores opciones porque:

  1. La construcción con guadua pueden ser, o no, más económica a una obra civil en mampostería tradicional pero de pendiendo de su deseo y de muchas otras cosas podemos determinar los costos finalmente (no crea en que siempre saldrá más económica a menos que este buscando un rancho); es decir, según lo que usted desee puede ser más económica o más o igual y en ocasiones más costosa que una construcción tradicional. Lo que si podemos afirmar es que usted cuando compra una construcción en guadua está comprando no un rancho, sino una estructura artesanal que debe tener en cuenta un diseño apropiado, mano de obra con experiencia y un material bien procesado. Solo así tiene usted una construcción con garantía de toda la vida.
  2. En una construcción en guadua usted puede dormir tranquilo mientras tiembla, es sismo-indiferente y debido a sus fibras tiene gran resistencia telúrica, pero hay que saber diseñar y estructurar la vivienda, no se puede inventar o adivinar al construir.
  3. Cuando usted compra una construcción en guadua está contribuyendo al medio ambiente y además está comprando una artesanía porque es un trabajo manual, no industrial; y todos sabemos de su belleza cuando se construye con buen diseño que además juegue con su entorno natural, por ende, no es comparativo a una construcción de ladrillo y concreto en cuanto a belleza artesanal.
  4. Las estructuras en guadua son 5 veces más resistentes que el concreto y 31 kilogramos más fuerte que el acero, por eso es llamada ACERO VEGETAL y en la contribución al medio ambiente se le dice ORO VERDE.
  5. Es una construcción liviana y en promedio 10% más rápida a una construcción tradicional.
  6. Trabajamos con el arte del muro tendinoso que son muy fuertes, pero también trabajamos en combinación de otros materiales (ladrillo, laminados, piedra, varilla, mallas, preformados en concreto, etc) ya que de esta forma enriquecemos el diseño y el arte de la construcción con guadua.
  7. Las viviendas en guadua no se venden por modelos, sino por diseños que son acordes a la necesidad del cliente, y se manejan espacios según oportunidades naturales como agua, luz natural, etc. Es decir, no diseñamos gratis ni hacemos proyectos gratis sino que acorde a un contrato diseñamos. Ya si usted quiere ver nuestra experiencia le mostramos ideas y la capacidad de nuestro trabajo, pero no diseñamos gratis.
  8. También le ofrecemos la construcción con guadua combinada con adobe de tierra prensado, es decir, aprovechando la oportunidad de crear paredes con su misma tierra hacemos adobes prensados 98% ecológicos ofreciéndole una oportunidad natural 98% de vivir.
  9. Aquí puede ver usted la presentación de nuestro PORTAFOLIO CONSTRUCCIONES GUADUA COLOMBIA.

Hay varias cosas que debemos tener en cuenta antes de cotizar cualquier construcción…

  1. El tipo de construcción que usted desea.
  2. Área de trabajo, medidas, lugar exacto.
  3. Su presupuesto e interés de inversión en su propia vivienda.
  4. Permisos requeridos por su municipio (POT, PLANEACION) para la construcción.
  5. Proceso de planos, diseños y maqueta.
  6. Ejecución del proyecto.

NOTA: no vendemos construcciones sobre modelos pre-diseñados sino que estos se ejecutan acordes a la necesidad del cliente, es decir, son construcciones personales y con estilos únicos.

También puede conocer nuestro trabajo en FACEBOOK en el grupo:www.facebook.com/groups/guaduaybambucolombia/ donde compartimos todo nuestro trabajo y las diferentes noticias de la guadua y el bambu en el mundo.

Ejemplo de cotización para una vivienda (COTIZADOR DE VIVIENDA EN GUADUA 2015):

  • NEGOCIACIÓN M2 A CONSTRUIR INCLUYE: Tenga en cuenta que una casa promedio es de 3 habitaciones, 1 cocina, 1 a 2 baños, 1 sala comedor (4 a 5 puertas y 5 a 6 ventanas). Debemos reconocer también que la construcción en guadua es 20% mas económica a una construcción en mampostería convencional y 50% más resistente a una estructura de concreto. Pero los valores por m2 son finalmente más o menos costosas según su deseo.
  • Cuando hablamos de todo costo hablamos de una construcción llaves en mano, es decir con pozo séptico, con acabados, placa y totalmente terminada.
  • Cuando hablamos de obra gris hablamos de una vivienda sin puertas, ventanas, grifería, baldosa, enchape, pintura, etc.
  1. VISITA, DISEÑO Y PLANOS: Debe visitarse el terreno a fin de conocer lo que el cliente necesita ya que no es lo mismo verlo en fotos. La visita nos ofrecerá una visión más practica y creativa al diseñar y al presentar una propuesta. Pero tenga en cuenta que el diseño tiene costos acorde al área de construcción (no hacemos diseño ni armamos proyectos gratis) – También ejecutamos maqueta estructural, render y planos los cuales nos permiten observar finalmente cómo quedará la obra deseada y su estructura.
  2. OBRA GRIS desde $550.000,00 m2 para una vivienda (VER OBRA GRIS) Esto incluye materiales y mano de obra como placa, zapatas, vigas de amarre y estructurales, columnas en guadua, pozo séptico, muro tendinoso; cubierta en teja española u otras similares – También podemos ofrecerle el recubrimiento con laminado de guadua el cual es hermoso para quienes prefieren las tramas o texturas de la guadua. (VER TEXTURA EN LAMINADOS DE GUADUA).
  3. OBRA TODO COSTO = OBRA BLANCA, ES DECIR, CON ACABADOS Y SE ENTREGA TOTALMENTE HABITABLE desde $800.000,00 m2, incluye acabados para una vivienda habitable. Se entrega con acometidas completas de agua y puntos electricos, enchapes, baldosa, grifería, baño e inodoros, cocina integral, puertas y ventanas entre otros acabados como pinturas y aceites naturales = linaza en la guadua.
  • Cuando se desea una estructura ecológica natural, es decir, cubiertas naturales, muros naturales y vegetales, aprovechamiento de aguas lluvias, y otras técnicas ecológicas con paneles solares entonces podemos ofrecerle pero con costos diferentes totalmente diferentes.

Debe tener usted en cuenta adicional los permisos de construcción = licencia, puntos de agua y energía, campamento para obreros y alimentación, todo esto según el contrato que elaboremos.

  • EJEMPLO Y TÉRMINOS DE UNA CONTRATACIÓN:
  1. Visita al predio, diseño y planos con el 10% del total de la obra.
  2. Calculo, compra de materiales y mano de obra 40%
  3. A la mitad del tiempo de contrato con la obra en ejecución 40%
  4. 10% contra entrega al finalizar obra.
  5. Garantizamos nuestras obras toda la vida porque trabajamos con guadua bien procesada, un diseño adecuado y mano de obra calificada. .

Tiempo normal de ejecución de obra en promedio 150 m2 = 60 a 90 días, pero todo según área de trabajo y términos del contrato.

Nuestra empresa le ofrece…

  • Conocimiento
  • Experiencia
  • Calidad
  • Garantía

CONTACTO:

  • GUSTAVO TENECHE
  • Empresario, Constructor y Diseñador.

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TALLER DE COMERCIO, PRODUCCION Y CONSTRUCCION CON GUADUA BAMBU

TALLER DE COMERCIO, PRODUCCION SILVICULTURA Y CONSTRUCCION CON GUADUA BAMBU, ver afiches anexos.

taller comercio produccion y silvicultura de la guadua 16 19 jul 2014
taller comercio produccion y silvicultura de la guadua 16 19 jul 2014

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IMPRANOL = PROFILAN

IMPRANOL = PROFILAN

Producto Alemán

  1. IMPRANOL 2,5 litros, color teca: uso exterior, la superficie debe estar limpia, seca, lisa y libre de partículas sueltas, grasa, hongos, moho ó cualquier otro tipo de suciedad. Barniz impranol, no forma película, fungicida y antitermitas, con filtro ultravioleta, de fácil aplicación. Rendimiento aprox. (m2/galón) 15 m2/galón: VALOR $165.665 PESOS (INCLUYE ENTREGA) – tiempo de entrega 3 a 4 días hábiles una vez confirmado el pago.
  2. Durespo Barniz impranol castaño 5 litros: La superficie debe estar limpia, seca, lisa y libre de partículas sueltas, grasa, hongos, moho ó cualquier otro tipo de suciedad. Color castaño. Barniz impranol tipo impregnante de alto poder y rendimiento, no se desprende ni agrieta. Rendimiento aprox. (m2/galón) 45 m2 / galón: VALOR $276.365 PESOS (INClUYE ENTREGA) – tiempo de entrega una vez confirmado el pago 3 a 4 días hábiles.
  3. Durespo Barniz impranol teoma 2,5 litros teca exterior, color Teca: Durespo Barniz impranol teoma 2,5 litros teca exterior. La superficie debe estar limpia, seca, lisa y libre de partículas sueltas, grasa, hongos, moho ó cualquier otro tipo de suciedad. Barniz especial de alta calidad a base de disolvente, para aplicación a brocha ó paño seco. No aplicar en exteriores como capa final, lea atentamente las precauciones en su idioma contenidas en la etiqueta del producto. Rendimiento aprox. (m2/galón)    40 a 60 ml / m2 en 1 mano: VALOR $149.200 PESOS (INCLUYE ENTREGA) – tiempo de entrega una vez confirmado el pago 3 a 4 días hábiles.

MEDIOS DE PAGO:

  • BANCO DAVIVIENDA # 007-300-717-845 – Ahorros titular Gustavo Teneche
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Cualquier duda o pregunta estamos atentos y siempre a su servicio.

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Resistencia de la Guadua Angustifolia

Resistencia de la Guadua Angustifolia:

  • Tracción: Entre 26.000 y 50.000 psi – (1.800 a 3.500 kg/cm2)
  • Compresión: Entre 8.000 y 12.000 psi – (560 a 840 kg/cm2)
  • Flexión: Entre 11.000 y 40.000 psi – (770 a 2.800 kg/cm2) • Módulo de elasticidad:
  • Tracción: Entre 2.000.000 y 4.500.000 psi – (140.000 a 310.000 kg/cm2)
  • Compresión: Entre 2.000.000 y 2.800.000 psi – (140.000 a 200.000 kg/cm2)
  • Flexión: Entre 1.500.000 y 3.100.000 psi – (105.000 a 220.000 kg/cm2)

Estimado cliente, recuerde que la calidad de su trabajo de pende mucho de los cuidados de diseño, acabados y también del control del material (hablo de corte e inmunizado) ya que una guadua mal cortada e inmunizada es guadua que fácilmente se dañará y será propensa alcomején o gorgojo o cualquier xilófago.

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El valor de la guadua o del metro varía según procesos de corte e inmunizado pues no toda la guadua tiene el mismo proceso. Tenga en cuenta que el flete es adicional según se requiera y este de pende de la cantidad de guadua a movilizar, los depósitos y bodegas son en el Eje Cafetero: La Tebaida, Armenia, Calarcá o Pereira.

Toda nuestra guadua es procesada conforme a las normas ambientales y forestales exigidas por la CAR por ende cumple con todos los permisos de movilidad.

Quedamos atentos y siempre a la orden, cualquier duda o pregunta con el mayor gusto atenderemos su solicitud.

Cualquier duda o pregunta contáctenos a los celulares: gustavo

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“Me cansé de diseñarles casas a los ricos”: Simón Vélez

"Me cansé de diseñarles casas a los ricos": Simón Vélez

Viernes 5 de abril de 2013

No hace mucho llegó de China y ya se va de nuevo, pero esta vez para India, y todo por culpa de la guadua, material con el que este manizaleño se construyó un prestigio en Colombia y el mundo. Una tanda larga de tinto con el arquitecto que siempre carga un lápiz y se burla de los arquitectos que no piensan con las manos, sino con el computador. Simón al desnudo.

Foto:Gustavo Martínez

"Mi aparición en la luz pública se la debo a la sede del Club Puerto Peñalisa en Girardot, fue el primer encargo importante que tuve trabajando con guadua"

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"Mi aparición en la luz pública se la debo a la sede del Club Puerto Peñalisa en Girardot, fue el primer encargo importante que tuve trabajando con guadua""En mi familia tenemos genética de montañeros que no nos deja bailar. Nos faltó la sangre africana""Cuando un cliente me dice: “hágame una casa sin guadua”, ¡usted no se imagina la gratitud que le tengo!""Yo ya no soy manizaleño, soy bogoteño, aunque mi mamá, que tiene 86 años y muy buena salud, viva allá"Martha Stewart cayó en la tentación de censurar su desnudez a su manera.

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A su edad y con su prestigio se ufana de darse el lujo de vestirse mal. No se preocupa por su ropa. Tampoco la compra, ni le interesa saber cómo aparece de pronto en su armario, si es por arte de magia o de una de sus hijas. Él solo sabe que ahí están siempre los mismos pantalones beiges o grises, las mismas camisetas de algodón blancas y las mismas camisas azules o grises con que todos los días se viste. Lo único seguro y cierto, porque le interesa, es que su sombrero de siempre, blanco de palma de iraca, se lo manda un amigo de Sandoná, Nariño.

Llega con parsimonia, con cierto recelo, con su dosis de desconfianza, con la nariz por delante olfateando el ambiente. Parece que nunca tiene ganas de quedarse, pero basta una buena compañía, un buen tema, una provocación auténtica para que él ponga su primera piedra y se plante y se abra como una plaza.

No sabe qué es la diplomacia. Si lo comparan por su empaque campeche con Uribe, dice con sorna que al expresidente sí es idéntico, pero cuando habla en inglés. Y si le pican la lengua sobre su futuro, contesta sin tapujos: "Yo lo que quiero es hacer arquitectura lejos de las señoras y sus caprichos. ¿Acaso yo soy ginecólogo o estilista para darles gusto? Está bien, son sus casas y tienen razón, pero eso ya me cansa". Y si espera a que deje de reír y dé más detalles, termina diciendo que quiere hacer "menos casas para los ricos y más puentes y viviendas de interés social". Y para rematar, sentencia que su gran proyecto es "la construcción con madera compacta hecha con astillas de guadua". Hasta ya es socio en Manizales de una fábrica que hace pruebas con esterilla prensada.

Él ya superó su propia importancia. Ya viene de regreso de la cuesta y ya ninguna altura lo descresta. Ya dejó de amontonar orden, mesura y prudencia.

Lo que vive por dentro se puede ver paso a paso internándose en su vasta propiedad. Una isla deforme de cosas, como un tubérculo, que no cesa de crecer. Una nube de matas de plátano, árboles, bareque, cemento, ventanas de madera, enredaderas, columnas de guadua, camas, sofás y sillas de guadua, gatos y pájaros, hierro forjado, cuadros y objetos viejos que ha ido acumulando, como en un tornado, desde hace 46 años, cuando comenzó a juntar lotes para armar su casa, sobre las faldas de esa Bogotá antigua.

Vive en una comarca de la Edad Media, con cuatro casas para sus cuatro hijos en las laderas, con fuentes, escaleras flotantes, monos de la pila, ángeles y restos de demoliciones antiguas. Y en lo alto, su propia torre o cubierta de un barco encallado en los tejados de La Candelaria, de donde no zarpa sino a sus viajes por el mundo, construyendo obras en guadua o a su campo de golf a tres horas en carro, donde juega religiosamente 32 hoyos al día.

Con él funciona el efecto matrioska. Entrar en su vida es lo mismo que ir destapando Simones que guardan a su vez más Simones. Dentro del universitario que disolvió desde una terraza una manifestación de mamertos de Los Andes, a punta de voladores cargados de pólvora, también está un manizalita que posó a los 30 años empeloto para un desnudo de Luis Caballero. Y más adentro hay un querendón desbocado que tuvo cuatro hijos con tres mujeres distintas. Y si destapamos otro Simón más, hay un arquitecto que construyó su prestigio en Colombia y el mundo a punta de guadua. Y si seguimos abriendo, aparece un abuelo que construye hasta sofisticados carros de balineras, obviamente en guadua, si eso es lo que quieren sus cinco nietos, reyes soberanos de su afecto.

En Google puse Simón, y me salieron Simón Bolívar, Simón Gaviria, Simón Brand, Simón el bobito y Simón Trinidad, antes de dar con Simón Vélez. ¿Cuál fue la explicación de su papá para ponerle ese nombre?

Por un tío que se llamaba Victoriano Arango. Era medio poeta, escribió un verso que decía: “Simón en el pueblo el único enterrador, él mismo a su propia hija al cementerio llevó”. Incluso fue la primera canción grabada en Colombia, aunque inicialmente no fue escrita como canción. A pesar de ser un verso triste, los viejos se lo sabían de memoria. El origen de mi nombre no fue por Simón el bobito, ni por Simón Bolívar, sino por culpa de un tío.

¿Qué le enseñó Manizales? Su ciudad natal.

Me pareció importantísimo aprender a no ser liberal. De haber nacido en tierra caliente sería como Álvaro Uribe. Gracias a Dios soy de Manizales, de madre conservadora, Gloria Jaramillo, y padre liberal, Roberto Vélez, aunque todo el mundo le decía Rober, sin la t.

¿De dónde viene su decisión de ser arquitecto?

No me acuerdo de haber tomado la decisión de decir: quiero ser arquitecto. Desde niño ya estaba encarretado con eso. Siempre quise ser arquitecto. Uno aprende a pensar con las manos. Esos jóvenes que andan ahora con computadores van a quedar hechos unos retrasados mentales. Yo viajo mucho por el mundo y me invitan a universidades realmente importantes y, cuanto más importante es la universidad, menos les dejan usar computadores. Los obligan a usar las manos.

Pero el buen ejemplo viene de su papá.

Sí. Mi papá fue arquitecto. Estudió primero Ingeniería en Bogotá porque no existía la carrera de arquitectura y, en época de la guerra, se fue para Estados Unidos a estudiar Arquitectura. Pasó por la Universidad Católica de Washington; en esa institución le enseñaron profesores alemanes exiliados de Hitler, profesores especializados en Bauhaus. No fueron los famosos, pero tuvo formación académica enfocada en la modernidad. En Manizales a mi papá le iba bien siendo arquitecto, hasta que se quebró. Y el papá de mi papá era empresario de construcción y la crisis de los 30 también lo quebró.

¿Esas quiebras cómo lo afectaron?

Tengo un hermano mayor llamado Marcelo y una hermana menor, que es Gloria Lucía. Ella estudió en Inglaterra y en Bélgica, y mi hermano se fue a estudiar Zootecnia a Estados Unidos. Mi familia era relativamente rica, pero en la época en que me tocaba estudiar mi papá se quebró, por eso estudié en Bogotá en la Universidad de los Andes.

¿Y dónde quería estudiar?

Creo que en Estados Unidos. Pero, como ya le dije, tocó aquí porque mi papá se quebró. Y me tocó estudiar en una época muy convulsionada con la vaina subversiva hacia finales de los años 60. Los mismos Andes estaban con el cuento. Cuanto más oligarca era el que estaba ahí, más se las daba de comunista.

Por el tono, ¿eso le molestaba?

Una vez hubo una manifestación grande en el Edificio Franco y yo la disolví a punta de voladores que eché desde la terraza. Subieron a lincharme. La gente pensó que yo estaba celebrando y, cuando vi que me aplaudían, se los tiré sobre las cabezas. Mi idea era hacer un acto de protesta contra la actitud de esos niños ricos jugando a ser comunistas. Por suerte no me apuñalaron ni nada, solo me cascaron. Siempre fui anticomunista, y lo sigo siendo.

A los escritores un libro los lanza a la fama. En su caso ¿cuál fue la obra que le abrió el camino?

La sede del Club Puerto Peñalisa fue el primer encargo importante que tuve trabajando con guadua. Le debo mi aparición en la luz pública a esa obra.

¿Cómo llegó a hacer una obra tan grande en guadua en Peñalisa?

Hace 30 años descubrí que si le ponía cemento a los caños vacíos de la guadua, eso me permitía hacer uniones estructurales. A nadie se le había ocurrido eso en el planeta. La limitación de la guadua para hacer estructuras es que es hueca, pero con una pendejada tan elemental como abrir un roto y llenarlo de cemento, hice una conexión extraordinaria que da importantes resultados. A partir de ese descubrimiento, la guadua se volvió para mí un acero de origen vegetal. Su resistencia es impresionante.

¿Cómo llega a ese descubrimiento?

Un cliente en Quindío me obligó a que hiciera un establo para caballos en guadua con techo pesado. Nunca había trabajado con ese material.

¿Nunca había mirado la guadua como material para construir?

No, porque era la madera de los pobres. Aún tiene ese estigma de que no luce muy bonita en el paisaje y, además, como este es un país con maderas extraordinarias, no se le para bolas a la guadua.

Y en Peñalisa sí le pararon bolas.

Hubo un tipo llamado Galaor Carbonell que fue profesor mío de historia del arte. Él conoció ese establo que hice en guadua y otras cositas muy modestas en el eje cafetero. Hizo un artículo en una revista llamada Habitar. Publicó mis estructuras de guadua y eso generó conocimiento sobre un material alternativo que nadie había usado en construcción. Luego de ese artículo publicado, me contactaron para hacer lo de Peñalisa. No me cansaré de agradecer a los que confiaron en mí para hacer una cosa tan atrevida.

¿Usted no es un artista frustrado?

No. La arquitectura afortunadamente no es como los deportes, que uno muy temprano se queda obsoleto; antes al contrario, en la arquitectura uno muy joven no sirve para nada. Es un oficio de experiencia, de viejos. Ahora miro lo que hice hace 10 años y me parece muy primitivo. Un arquitecto joven no sirve para nada y lo digo yo, que fui joven y que critico mis obras.

¿Hoy quién es Simón Vélez?

Alguien que lo que más hace son casas para gente rica, pero me estoy fatigando de eso. Me quiero dedicar a la ingeniería, quiero hacer grandes estructuras. Estoy encarretado con proyectos de interés social, implementando una técnica mixta de concreto, acero y guadua laminada. Ya montamos una fábrica en Manizales, y esa es una opción a la crisis del café. Los productos forestales, como la guadua, serán más importantes que cualquier grano.

¿Hacia eso apunta esa zona?

Eso tiene grandes enemigos, que son las corporaciones regionales que piensan que la guadua se va a extinguir si uno la corta. Una guadua es un bambú perezoso y crece doce centímetros en promedio; quiere decir que en 100 días hay 12 metros. En 200 días hay 25 metros, que es lo que crece, y hay que esperar tres años para que no crezca más.

¿Los ambientalistas no van con Simón?

Yo les vivo diciendo que prohíban comer huevos porque se van a extinguir los pollitos. A mí me invitan a dar conferencias por el tema ambiental y cuando veo que están muy excitados con ese tema, les digo que los ambientalistas son una partida de charlatanes, incluido yo. Estamos abusando de ese cuento del planeta en extinción. Tengo muy claro que eso es una religión y yo no soy religioso. Ni me gustan los fundamentalismos.

¿Cuál es su autor de cabecera?

Yo fui muy lector pero nunca más volví a leer. Me gustaba mucho García Márquez, hasta sus dos últimos libros que me parecieron malísimos. De Vivir para contarla me pareció más interesante la biografía de un cajero de un banco o de un presidente de un club Rotario que la de él. No me gustó.

Si le tocara comenzar de nuevo, Simón, ¿qué cambiaría de lo que hizo en su juventud?

Hubiera aprendido a bailar. Y como nunca supe, no pude tener sexo gratis.

¿Tronco para bailar?

En serio es una frustración enorme no poder tener sexo gratis. En mi familia tenemos genética de montañeros que no nos deja bailar. Nos faltó la sangre africana.

¿Qué es lo más importante hoy en día para usted?

La salud y la familia.

¿La de sus tres hijas y su hijo?

La de las nietas más que la de los demás… porque fui mal marido y mal papá. Pero la vida me ha dado la oportunidad de poder ser buen abuelo. Vivo con mis cuatro nietas y un nieto.

¿Cómo se llaman las nietas?

Matilde es la mayor; tiene 8 años. Hay dos mellicitas, Antonia y Lorenza, que tienen 5. Y hay niño y niña, mellizos, que se llaman Salomón y Alicia, de 4 años.

¿Qué queda de los hijos?

Fui muy mal papá. Mis hijas viven acá, una es la que me maneja la plata. Las otras estudian, pero mi vínculo con ellas es más por los nietos que por ellas mismas. Pienso que soy un papá frío, pero con las nietas no lo soy tanto.

¿Cuántas mamás?

Son varias mamás, yo nunca viví con mis tres hijas ni con mi hijo. Es ahora de viejo que vivo con ellos.

¿Cada hijo es de una mamá diferente?

Las dos de Manizales tienen la misma mamá, pero hay una que es de Pereira y otra de Medellín.

¿Con estas mamás usted se casó?

No, no. Yo fui un desastre como marido, es la primera vez que no hago infeliz a ninguna mujer.

¿Y con cuál fue con la que más vivió?

Hubo una con la que convivimos casi 10 años intermitentes, pero con ella no tuve hijos.

¿Y qué queda de esa experiencia?

Que afortunadamente ya salí de eso, y estoy feliz. Fue una esclavitud muy absurda.

¿La de las mujeres?

La del sexo.

¿Es un vicio?

Es una vaina instintiva, eso no es un vicio. Es un mandato de la naturaleza, que en mi caso creo que fue demasiado intenso.

¿Usted fue un donjuán?

No porque nunca supe bailar y ni tuve el tamaño. Me tocó enamorarlas con esfuerzo y plata.

¿Se habla con ellas?

No hay mayores vínculos. Lo único que queda de esas relaciones son mis nietos.

El camino entre la cabeza y las manos tiene que ser el corazón, eso dice Fritz Lang enMetrópolis.

No, yo no pienso así. Ahora que estoy viejo y que ya no soy tan arrecho, tengo mucho tiempo para coger el papel y el lápiz y concentrarme mejor. No se imagina el lastre que yo tenía con el tema sexual. Yo no pensaba sino en sexo, y la maravilla de envejecerse es que todavía me gustan mucho las mujeres bonitas, pero para qué…ya no me acuerdo.

Usted ha construido obras en guadua en Alemania, Francia, Estados Unidos, Brasil, México, China, Jamaica, Colombia, Panamá, Ecuador, India… Y lleva más de 150 proyectos. Después de todo esto, ¿qué queda por hacer?

¡No tener que viajar más! Estoy mamado de esta viajadera, y cada año me juro no volver a viajar y cada año tengo que hacerlo. Llegué hace una semana de la China. Y ya me voy para la India a hacer un centro cultural en Nueva Delhi. Es un encargo del gobierno y acabo de venir de la China, también por un encargo del gobierno, para hacer un hotel en un complejo que quiere generar una cultura del uso del bambú.

¿En qué ciudad de China?

No tengo idea. Yo ya en estos viajes ni miro un mapa, no me importa donde estoy…

¿Usted es consciente de que en todos esos viajes está sembrando prestigio?

Digamos que la primera vez que tengo noción de que tengo prestigio fue hace 15 días en la China, en esta universidad que no me acuerdo cómo se llama ni dónde queda, pero es una universidad importante, el auditorio estaba totalmente lleno para mi conferencia y la gente tenía información de mi trabajo. Me llamó mucho la atención ver un auditorio tan grande y lleno. Digamos que tengo cierto prestigio en China porque un hotel que hice allá se ha vuelto importante. (El Crosswaters Ecolodge & Spa está ubicado en la reserva natural Montaña de Nankun, en la provincia de Guangdong).

¿Y ese hotel cuándo lo construyó?

Hace 8 años. Con él me gané un premio muy importante, que no sé cómo se llama, pero por ahí anda. En ese hotel hice mi primera estructura de un puente parecido a uno que hay aquí en la calle 80. Esa obra en China fue pionera en bambú como material estructural permanente.

¿Alguna vez pensó Simón Vélez que su segundo apellido iba a ser "el de la guadua"?

Cuando un cliente me dice: “hágame una casa sin guadua”, ¡usted no se imagina la gratitud que le tengo! Eso me pasó con el pintor Carlos Jacanamijoy, y se lo agradezco. Él me dijo: "yo nací en la selva y no quiero ver más raíces ni juncos", y le hice una casa en La Macarena en concreto y acero.

Definitivamente, está mamado de la guadua.

Estoy mamado de la guadua, pero ya estoy condenado a seguirla usando y hasta me gusta. La guadua es uno de los muchos materiales de construcción y, cuando uno es del trópico, uno tiene que ser biodiverso. Los arquitectos no pueden ser tan mineralistas; la arquitectura colombiana de prestigio, la de Rogelio Salmona y sus seguidores, es solamente concreto y ladrillo. Eso es arquitectura de las cavernas, y el hombre no viene de las cavernas. El hombre es arborícola, y nuestra mano es prensil para poder agarrarnos de las ramas de los árboles. Siempre cuando doy conferencias digo que la arquitectura tiene que ser un poquito más vegetariana.

¿Usted se identifica con la guadua? ¿Las virtudes de la guadua podrían ser sus virtudes?

Las culturas orientales siempre tienen una descripción del carácter del ser humano. Ellos dicen que hay que ser resistente y flexible como el bambú.

¿Hay algo de eso en usted?

Nunca lo he pensado así porque soy psicorrígido.

¿Qué madera sería usted sino fuera guadua?

Sería un guayacán.

Cuándo usted era un arquitecto que nadie conocía, ¿qué era lo más jodido de esa época?

Lo mismo de ahora: la parte más complicada del oficio es que a uno le paguen. El problema es que no soy cobrador.

Usted es un hombre nacido en una ciudad de pocas reformas arquitectónicas, ¿en ese sentido no tiene un reto con Manizales?

Quiero mucho a Manizales y soy de allá. Un prototipo que monté en Alemania, a modo de prueba, se realizó primero en Manizales. Ese pabellón está allá y la gente lo usa para actividades culturales. Lo administra el comité de cafeteros de Caldas. Ahora les diseñé una pequeña torre para observar pájaros.

¿Y con Bogotá qué hacemos? Con 46 años viviendo en la capital, debe tener su propia teoría para salvarla.

Es muy sencillo: cualquier policía de tráfico sabe cuál es la solución de Bogotá, que es un metro. Que lo hagan donde les dé la gana porque eso no necesita ningún estudio. Por donde usted diga que tiene que haber una línea de metro, finalmente, hay que hacerla. Esta ciudad es muy lineal; es como hacer una gran herradura, por ejemplo, que conecte a Soacha con Suba, pasando por los cerros.

¿Y con la arquitectura qué hay que hacer?

Con la arquitectura hay que tener presente que hay terremotos y tenemos una cultura del uso del concreto muy peligrosa. La gente pobre no tiene cómo construir de manera sismorresistente en concreto. ¡Ojo con el abuso del concreto! Tenemos que crear una cultura de autoconstrucción en la que haya una técnica mixta entre madera y cemento. Esta casa es un ejemplo del uso mixto de materiales, de no ser tan carnívoro ni tan vegetariano. Ahora, si uno solo construye con madera, los incendios son peores que los terremotos. Manizales fue toda de madera y se incendió.

De su papá y su abuelo, ambos arquitectos, ¿qué aprendió?

Mi papá era buen diseñador, lo recuerdo como un buen dibujante. A mi abuelo no lo conocí; más que arquitecto era constructor. Y se hizo muy rico cuando hacía vivienda para pobres. Y creo que era muy perro, no solo hacía las casas, sino que las poblaba.

¿Usted con esa vida creativa ha pensado un final para Simón Vélez?

Me gustaría trabajar hasta el último día.

¿Dónde quiere terminar sus últimos días?

Aquí en Bogotá. Es que ya no soy manizaleño, soy bogoteño, aunque mi mamá, que tiene 86 años y muy buena salud, viva allá. Ella todavía viaja por el mundo y rumbea.

¿Usted quiere vivir muchos años como su mamá?

Yo no pienso en eso. Quiero vivir hasta que tenga salud, y les vivo diciendo a mis hijas que cuando me empiece un Alzheimer o alguna vaina de esas me ayuden a morir rápido.

¿Cree en la reencarnación?

Los nietos son la reencarnación. La verdadera reencarnación es esa.

¿Cuál es su virtud favorita a los 64 años?

Ser buen abuelo.

¿Y su defecto?

No ser rico. Pero todavía hay tiempo.

***

Se levanta de la mesa y posa por iniciativa del fotógrafo frente al cuadro pintado por Luis Caballero, en donde aparece sentado en una silla como Dios lo trajo al mundo. Cuenta que fueron tres bocetos y tres sesiones largas frente al pintor, pero que él, francamente, no se ve ahí. De pronto se acuerda de algo y va por su iPad para mostrarme una foto de la famosa Martha Stewart en este mismo lugar, en esta misma sala, con una mano tapándole lo que exhibe entre las piernas en el cuadro. Así es Simón.

Jairo Dueñas Villamil | Cromos.com.co