El ‘cañero’ del enclave san lorenzo

El ‘cañero’ del enclave san lorenzo

Tafur escoge las mejores cañas en el vecino pueblo de Las Piñas, donde hay 10 distribuidores del bambú. 28/06/2013

La caña guadúa es ensamblada con diversas maderas hasta convertirse en muebles, puertas, ventanas, pasamanos y balcones. Las creaciones son diversas y parte de la creatividad de Timoteo Segundino Tafur Velásquez, un artesano nacido en Perú que llegó al país hace 21 años. A sus 43 años tiene la doble nacionalidad y está gustoso de residir en Ecuador. Desde hace 12 años vive en el enclave marino de San Lorenzo, emplazado en el suroeste de Manta. Su taller está ubicado a 500 metros de la playa. La fundación Matogroso lo equipó con maquinaria moderna. Allí, Timoteo realiza sus creaciones y, además, enseña el oficio a ocho jóvenes. Nunca pensó trabajar con caña guadúa, rememora. Cuando se inició en la ebanistería se dedicó a la mueblería y a la decoración de iglesias. En Bolivia empezó elaborando bancas para templos. Pero desde que llegó a San Lorenzo se interesó por trabajar utilizando como materia prima el ‘acero vegetal’. Empezó elaborando camas de plaza y media. Para darles mayor firmeza añadió madera en algunas partes de la estructura. La guadúa, cuando es utilizada para los trabajos de elementos exteriores y cerca al mar es muy durable, comenta convencido. Hoy, junto a quienes fueron sus alumnos, elabora también sillas para comedores, veladores, puertas interiores y exteriores, peinadoras, camas… Hasta es contratado para construir pequeñas habitaciones a base de guadúa. Para asegurar la estructura de cada mueble -cuando es necesario- utiliza pernos de monel (acero inoxidable). Ese material es para evitar que los muebles se oxiden y causen molestias a la salud. El resto de uniones se realiza con tacos de madera y cola de carpintero. Tafur compra las cañas en el poblado Las Piñas, ubicado cinco minutos en el sur de San Lorenzo. Es la guadúa que los agricultores cortan cada mes en las entrañas del bosque húmedo de Pacoche. En Las Piñas se puede escoger según su tamaño, espesor y las prioridades del artesano. Hay más de 10 proveedores, pues ese material también es utilizado para encofrados en el sector de la construcción en Manta. Después, esta variedad de bambú es sometida a un proceso de curación para evitar que la polilla y otros bichos la dañen. Con aplicación de ácido bórax se la deja en reposo por 15 días hasta que seca y está lista para ser utilizada en la elaboración de muebles. Timoteo, en unión de la fundación Matogroso, tienen una sala para la exhibición de sus creaciones. Cuando termina un mueble, este es llevado al sitio de exposición, que está ubicado a 10 metros del taller. Hasta allí llegan los clientes, en su mayoría turistas, muchas veces después de recorrer todo el pueblo y enterarse del trabajo que realiza Timoteo. Son extranjeros de paso o residentes en Cuenca, Vilcabamba, Manta, Portoviejo, Bahía, San Clemente, San Jacinto y Quito. Muchos son canadienses, europeos y estadounidenses. También es tallador En sus momentos libres,   Timoteo se dedica a tallar esculturas religiosas en madera. Hace pocos meses entregó las nuevas puertas para la Basílica de la Virgen de Monserrate en Montecristi. También empezará a trabajar en la elaboración de 85 bancas para ese mismo templo. Los precios de los objetos  fabricados por este artesano son asequibles. Una cama de dos plazas y media de guadúa combinada con madera cuesta entre USD 300 y 400; un velador, USD 120; y un juego de comedor con seis sillas, hasta USD 600.
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